- May 4, 2023
Síndrome de intestino irritable
- johannafernandezcr
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Inflamación, dolor abdominal, gases, hinchazón
Quizás escuchaste el término de tu doctor o de una amiga y te sentiste identificada, porque sabes que hay algo que no anda bien con tu digestión y aunque no lo consideras grave, muchas veces te indispone a hacer cosas, o tienes que pensar muy bien lo que vas a comer y lo que vas a hacer después de salir a comer.
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El síndrome de intestino irritable (SII) es un tipo de desorden funcional del intestino, esto quiere decir que realmente si te hacen exámenes físicos, todo está bien con tu intestino, pero no funciona correctamente. Es por esto que el diagnóstico requiere de una evaluación de los síntomas y descartar otros padecimientos como la celiaquía o la enfermedad inflamatoria intestinal.
Se cree que el SII afecta a personas de todo el mundo en su mayoría mujeres y el porcentaje puede variar según la región. Por ejemplo, en Latinoamerica tenemos un impacto muy alto, de alrededor de 17,5%. Aunque se cree que al igual que un iceberg, este porcentaje se trata apenas de lo que se ha podido diagnosticar y que existe un gran porcentaje que no llega a un diagnóstico adecuado. El diagnostico puede tomar 5 doctores y hasta 7 años, según indica Monash University.
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Es por esto, que se vuelve muy importante que el paciente conozca sobre el SII, para que pueda usar la terminología correcta con los doctores, y pueda estar más atento a sus síntomas y la frecuencia con que se presentan. Además de acelerar el proceso de diagnóstico, este conocimiento será de gran ayuda para desarrollar un plan de acción adecuado a cada caso.
Definición y tipos de SII
Muchas veces el paciente espera tener estreñimiento para pensar que tiene SII, sin embargo, les cuento que existen 4 tipos de SII:
SII con estreñimiento predominante
SII con diarrea predominante
SII mixto
SII no clasificado
Cada uno de estos tipos se acompaña de dolor en el abdomen bajo, inflamación abdominal, gases y distensión. Estos síntomas van a ser muy diferentes de una persona a otra. Es posible que los síntomas varíen con el tiempo, que se intensifiquen por épocas y mejoren durante algún tiempo. Incluso un patrón de SII predominante de diarrea puede cambiar a ser predominante de estreñimiento y viceversa.
Causas del SII
Realmente no hay una sola causa a la cuál podamos atribuir el SII y como ya van a ver, las causas son por lo general teóricas, ya que no las podemos comprobar fielmente.
Causas de SII:
Motilidad alterada
Hipersensibilidad visceral
Microbiota alterada
Otras: como inflamación de bajo grado, activación del sistema inmune y permeabilidad intestinal
Desde mi experiencia, las primeras 3 causas pueden explicar la mayoría de los casos y sobre todo explican por qué el tratamiento dietético y cambios en el estilo de vida pueden ser tan efectivos.
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En cuanto a la motilidad alterada, conviene explicar que los movimientos del intestino deben seguir cierto ritmo, se conocen como movimientos peristálticos que van mezclando y poniendo en contacto el alimento con las paredes del tracto gastrointestinal. Cuando existe una alteración en la motilidad, la digestión no se va a realizar de la manera ideal, lo que podría generar una diarrea en caso de que el movimiento sea exagerado o estreñimiento en los casos donde el movimiento está enlentecido.
Esta alteración de la motilidad podría estar ligada al complejo motor migratorio (MMC) que es el que «barre» el intestino cuando no está en uso, esto permite que las bacterias no crezcan demasiado y que no lo hagan en lugares que no deben estar. Así que un problema con el MMC puede ser la causa del sobrecrecimiento bacteriano, conocido como SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado). Generando mucho gas, inflamación y dolor abdominal.
El SIBO puede estar presente en algunos casos de SII, algunas veces no se diagnostica, pero la intervención dietética logra controlarlo también. Sin embargo, es muy importante que conozcan el término y lo discutan con su doctor. Aunque no es ampliamente reconocido, si he visto pacientes mejorar significativamente cuando les diagnostican y tratan el SIBO.
La hipersensibilidad visceral describe como algunas personas sienten mucho más lo que sucede en su intestino que otras y esto puede ser por múltiples razones, teniendo muchas veces un componente psicológico, asociado al estrés, la ansiedad o el perfeccionismo, entre otros. Lo curioso de esta causa es que se ha visto que la comunicación intestino-cerebro, funciona en las dos direcciones, lo que quiere decir que un mal almuerzo podría darte un poco más de estrés o ansiedad y que a su vez una reunión estresante durante el almuerzo podría darte una mala digestión y consecuentemente los síntomas que hemos descrito: inflamación, gas y dolor abdominal.
La microbiota alterada es un campo también muy amplio, donde utilizamos el término disbiosis, para indicar que las bacterias que tienes en tu intestino no son exactamente las más adecuadas para tí. Esto sucede muchas veces porque las dietas están muy altas en carbohidratos o proteínas y no tenemos tantas bacterias que puedan darnos beneficios. A veces también se trata de una mucosa o un pH deficiente, por lo que las bacterias benéficas no tienen un medio adecuado para adherirse. Aunque esta relación es bidireccional y en la medida que tengamos mejores bacterias, nuestro intestino desarrollará una mejor mucosa.
La microbiota alterada también puede explicar por qué algunas personas con SII son más susceptibles a infecciones estomacales, lo que hace el ciclo de malestar más difícil de romper.
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En sí una microbiota saludable va a fermentar ciertas fibras de los alimentos y va a producir componentes beneficiosos para nosotros y para nuestro intestino, esta fermentación va a producir una cantidad razonable de gas, que no debería ser percibido como dolor y que, con la motilidad adecuada, se puede sacar con normalidad a través de la defecación. Sin embargo, al existir alguna de las causas descritas (o todas al mismo tiempo), tendremos una digestión alterada, con una microbiota que fermenta de forma exagerada y una sensibilidad mayor que nos hace sentir indispuestos cada vez que comemos ciertos alimentos.
Tratamiento del Síndrome de Intestino Irritable
Existen tratamientos que el médico te recetará como los antibióticos para erradicar el SIBO, prokineticos en los casos de motilidad alterada o probióticos para mejorar la calidad de la microbiota. Algunos doctores podrían recomendarte enzimas, dimeticona para disminuir los gases, bromuro de pinaverio como espasmolítico ó loperamida para controlar la diarrea, entre otros. Lo que debes tener cuidado, es que algunos de estos tratamientos sólo te dan una solución temporal al problema. Y aunque es muy importante seguir la recomendación médica, conviene aplicar cambios de dieta y estilo de vida, para aprender a convivir con el síndrome y llevar una mejor calidad de vida.
La dieta baja en FODMAP ha demostrado disminuir significativamente la sintomatología en al menos 3 de cada 4 pacientes. Yo he podido comprobar esto y me atrevo a decir que el porcentaje de éxito debe ser mayor. Siempre que el diagnóstico esté bien hecho, o que al menos la sintomatología coincida con lo mencionado aquí, aunque existan otras patologías asociadas, la dieta baja en FODMAP te puede ayudar a disminuir una gran parte de los gases, la hinchazón, el dolor y la inflamación.
Foto: Johanna Fernández
Lo que más me gusta de aplicar la dieta baja en FODMAP es que cada paciente aprende los alimentos le provocan malestar y entiende las diferencias entre marcas, combinaciones de alimentos, horarios y porciones. Creando una dieta personalizada que no pretende ser restrictiva, sino una dieta completa y nutritiva que se adapte a cada estilo de vida.
Existen otros cambios que se pueden realizar en cuánto a los patrones alimentarios, como incluir ayunos, no picar entre comidas, mejorar la hidratación, mejorar el perfil de grasas y ajustar el consumo de sal, entre otros.
Un factor importante en el manejo del SII es el manejo del estrés, así que cada paciente debe aprender a conocer sus detonantes y aprender herramientas para sobrellevar esos momentos.
El ejercicio también es un factor que puede ayudar a manejar el estrés y mejorar la motilidad intestinal. Con ejercicios específicos como los hipopresivos, se puede mejorar la tonicidad muscular del abdomen y aportar también regularidad a las evacuaciones, menor percepción de dolor y bienestar en general.
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El último aspecto que conviene mencionar es la suplementación: existen vitaminas, fibras, nutrientes y tés especialmente recomendados para acompañar esta mejoría intestinal, por ejemplo vitamina A, glutamina, aloe vera, omega 3, cúrcuma, ashwagandha, magnesio, té de menta, té de jengibre, té de diente de león, té de kombucha, psyllium, linaza y probióticos, entre otros.
Estos suplementos al ser utilizados en la etapa correcta y según los requerimientos de cada paciente, pueden ser grandes aliados para una mejoría en el largo plazo.
Si has leído esto y te interesa mejorar tu calidad de vida, a través de cambios de dieta y estilo de vida, no dudes en contactarme.
Bibliografía consultada:
Romero-Trujillo, J. et al. (2012). Sistema nervioso entérico y motilidad gastrointestinal. Acta pediátrica de México 33(4):207-214. https://www.redalyc.org/pdf/4236/423640338008.pdf
Monash University (2022). Online FODMAP and IBS training for Dietitians.