- 5 de oct
Lo que aprendí al usar un medidor continuo de glucosa
- Johanna Fernandez
La empresa Linx me regaló un dispositivo, para probarlo y conocer cómo funciona e incorporar esta herramienta en la consulta. Me sorprendieron varias cosas de esta experiencia.
Para empezar, su precio es bastante accesible. A la fecha en que estoy escribiendo esto, se consigue en PriceSmart por ₡25.000.
¿Cómo funciona?
El medidor viene en una cajita y, dentro de ella hay un aplicador que parece un sello de papel. Todo viene en las instrucciones: se limpia la parte posterior del brazo (donde hay mas carnita). Para colocarlo, se hace una presión suave sobre el brazo y el sensor se introduce con una pequeña aguja. La aguja no se queda dentro del brazo; lo que permanece colocado es un filamento.
En mi caso, la colocación no dolió. Sin embargo, una amiga que utiliza estos dispositivos con frecuencia me contó que en algunas ocasiones el sensor puede tocar un pequeño vaso sanguíneo y producir un poco de sangrado o dejar un morete.
Una vez colocado, se descarga el software correspondiente en el teléfono y se puede monitorear en tiempo real cómo va variando la glucosa.
El sensor se deja colocado por 15 días. Durante este tiempo puedes bañarte, hacer ejercicio y continuar con tu vida normal. A mí me pasó que varias veces lo golpeé o lo rocé con diferentes cosas, pero nunca se movió ni se despegó.
Retirarlo también fue muy sencillo y, en mi caso, no me quedó residuo de pegamento en el brazo.
La verdad, me sorprendió muchísimo lo fácil y cómodo que fue utilizarlo.
Una aclaración importante
Esta información no está dirigida a personas con diabetes insulinodependiente. En estos casos, el uso de un monitor continuo de glucosa debe ser valorado y supervisado por el médico que lleva el tratamiento.
Además, el uso del dispositivo de manera continua, requiere otras consideraciones relacionadas con el seguimiento, la adherencia y el costo a largo plazo.
Yo me estoy capacitando para aprender a cuidar a las personas insulinodependientes y poder utilizar herramientas como ésta para crearles patrones alimenticios agradables y llevaderos. Cuando me sienta lista para atenderlas, les estaré comunicando.
¿Cómo quiero utilizarlo en mi consulta?
Mi intención es utilizar el medidor como una herramienta de concientización y autoconocimiento con algunos de mis pacientes actuales.
He conversado con varios de ustedes y sé que existe interés por experimentar esta tecnología. A mí me llamó especialmente la atención su potencial como una herramienta para entender mejor cómo nuestros hábitos y decisiones cotidianas pueden relacionarse con los cambios en nuestra glucosa.
Y creo que muchas personas podrían beneficiarse de vivir esta experiencia, especialmente personas con prediabetes que no requieren insulina, o aquellas que sienten curiosidad por conocer mejor lo que sucede en su cuerpo y utilizar esa información para tomar decisiones más conscientes y establecer mejores hábitos de alimentación.
Y ahora sí, les cuento algunas de las cosas que pude corroborar en estos días.
1. No es lo mismo comer un postre con el estomago vacío que después de una comida
Cuando comía algo dulce sin haber almorzado, el pico de glucosa era mucho más marcado.
Además, la caída posterior en mi caso coincidía con una sensación bastante clara de sueño.
Me pasó en dos ocasiones: sentía el sueño, revisaba el dispositivo y, efectivamente, la glucosa venía bajando rápidamente.
No significa que cada vez que nos dé sueño después de comer sea por esto o que vaya a pasar igual en cada persona, pero me pareció muy interesante poder observarlo directamente.
2. La hora y lo que comemos en la cena pueden influir en cómo dormimos
Cuando comía muy tarde o hacía una cena muy cargada de carbohidratos, veía muchas fluctuaciones durante la noche y podía relacionarlo con noches en las que dormía peor.
Nuevamente, no estoy diciendo que esto sea igual para todo el mundo, pero observar mi propia respuesta me ayuda a ser más consciente de mis hábitos.
3. Una caminadita después de comer puede hacer una diferencia
Este me encantó. 😂
Un día me comí un postre —por el bien de la ciencia, obviamente— y vi cómo la glucosa comenzaba a subir.
Así que aproveché para levantarme y hacer oficio enérgicamente.
Pocos minutos después, empecé a ver cómo la glucosa se estabilizaba.
Así pude comprobrar que movernos después de comer es un buen hábito que muchos podemos incorporar.
4. El tamaño de la porción si importa
Aunque el postre sea después del almuerzo, la respuesta puede ser diferente dependiendo de cuánto carbohidrato comamos.
Una porción pequeña puede generar un pico menos dramático, y normalizarse rápidamente, mientras que una porción alta de carbohidratos, incluyendo por ejemplo un postrecito, aunque estuviera bien balanceada y en correcto orden, con ensaladita y todo, me generó un pico menor, pero la glucosa elevada se mantuvo por un tiempo mayor antes de normalizarse.
5. Los vegetales y el vinagre pueden cambiar la respuesta
Este fue uno de mis descubrimientos favoritos.
En una ocasión, al comer quinoa acompañada de arroz y pollo, tuve un picos considereablemente alto en mi historial.
Pero cuando la comí dentro de una ensalada, acompañada de vegetales y vinagre, la respuesta fue mucho más moderada.
Por último
Las respuestas a la glucosa son bastante personales, dependen de múltiples variables. Entonces, los valores propiamente, la intensidad de la subida o bajada, los síntomas percibidos van a ser diferentes para cada persona. Pero existen ciertas recomendaciones que sin duda nos ayudan a todos, a ser más gentiles con nuestro metabolismo y no tenerlo a tope produciendo insulina y guardando glucosa todo el día.
Si quieres monitorear tu glucosa de forma continua y no sabes por donde empezar, yo te puedo ayudar. Podemos incorporar la educación para utilizar la aplicación, la evaluación de los resultados y te puedo brindar mis recomendaciones, basadas en tu historial clínico y los datos que veamos. Todo esto como parte del acompañamiento nutricional.